Montejo de la Sierra, Lugares de Interés

Turismo Cerca de Madrid

Si quieres hacer turismo cerca de Madrid o si está buscando un pueblo turístico cerca de Madrid, lo ha encontrado. Montejo de la Sierra se encuentra a 88 Km de Madrid capital. En él se encuentran diversas rutas de montaña, monumentos y lugares de interés nacional y el gran conocido hayedo, zona catalogada por la Unesco como Reserva de la Biosfera.

Monumentos y Lugares de Interés

Sin tener que salir del pueblo de Montejo de la Sierra, tenemos una gran cantidad de puntos de interés cultural que no puedes perderte para hacer turismo cerca de Madrid.

Iglesia de San Pedro In Cathedra

En el centro del pueblo, con una fachada que da a la Plaza Mayor y frente al Ayuntamiento, se encuentra la iglesia de San Pedro, iglesia Parroquial de Montejo de la Sierra. Está dedicada al Apóstol San Pedro. Es de estilo Barroco y fue construida entre los siglos XVI y XVIII.

En el interior de la iglesia, cuyas naves central y lateral están separadas por una desigual arcada de dos arcos, destaca, además de la capilla mayor y su techumbre de artesanado mudéjar con mozárabes, el retablo mayor, de estilo barroco y recubierto de pan de oro. Éste consta de tres calles separadas por cuatro grandes columnas ornamentadas con rocalla y en su hornacina central.

Otros elementos a mencionar son las pinturas renacentistas existentes en el techo del templo y los dos retablos con que cuenta la nave Norte: uno, el del Cristo Crucificado y el otro, el de la Virgen de los Dolores

Fuente de los Tres Caños

La Plazuela es conocida, también, como La Plaza de la Fuente, porque allí se erige la de los Tres Caños, construida en el siglo XIX pero inaugurada por Clara Campoamor en la visita que realizó en 1927 y que sirvió hasta no hace tanto de abrevadero para el ganado.

Fuente del Arriero

Frente a la fachada Oeste de la iglesia, se abre una calleja, al fondo de la cual podemos encontrar la antigua Fuente del Arriero, un pilón de unos cuatro metros cuadrados y 1,5 metros de profundidad cubierto por un arco de medio punto realizado con sillares de piedra.

La fuente, de cuyo nombre del Arriero no se sabe su origen, se surte de un manantial situado en un prado cercano que se conoce como Fuente del Arca y sobre el que, en verano, se solía verter agua de la reguera común para así aumentar su caudal.

Esta fuente quizás sea la más antigua del pueblo y de su pilón, en el año 1905, era del que se abastecían los vecinos.

Localización: Calleja situada al Oeste de la Iglesia de San Pedro in Cáthedra 28190 Montejo de la Sierra.

Ermita de la Soledad

Construida inicialmente en el siglo XVI y situada en la zona conocida como el Calvario por ser aquí donde finalizaba el Vía Crucis que antes recorría la cofradía más importante de Montejo, la de Vera Cruz, y que seguramente fue la constructora de este pequeño templo.

La ermita de la Soledad, de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, tiene la puerta de entrada en la fachada Sur, en donde además dispone de un pórtico con cubierta a tres aguas levantada sobre pies derechos de madera con base de piedra. La puerta de entrada, con dintel y jambas de madera, y una pequeña ventana situada a su derecha son los únicos vanos abiertos en sus muros; ésta está formada por dos hojas de madera, con sendas ventanillas desde la que observar la imagen religiosa de su interior: una Virgen Dolorosa que sostiene a su Hijo muerto sobre las rodillas.

Localización: Calle de la Soledad 2, 28190 Montejo de la Sierra

Ermita de Nazaret

La ermita de Nazaret ya era mencionada en el Libro de Montería de Alfonso XI, rey de Castilla entre 1312 y 1350, como Santa María de Nacerni. Dada la localización de la ermita, en una altura desde la que se contempla todo el valle, durante un tiempo se ha creído que aquí existió una antigua población en la actualidad desaparecida, una teoría que diversa documentación ha desechado en favor de la idea de haber sido exclusivamente un lugar de retiro espiritual.

La entrada a la ermita, que mantiene la orientación hacia el Este de las antiguas iglesias cristianas, se encuentra situada en su lado Sur, bajo una cubierta a tres aguas sobre pies derechos de madera, destacando en este lateral el único hueco de la capilla mayor formado por una ventana saetera con recercado de sillares.

Localización: Coordenadas 41°03’22.5″N 3°30’36.3″W 28190 Montejo de la Sierra.

Potro de Herrar

El Potro de Herrar, el único que queda en el pueblo de los varios con que contó y cuyo uso no se limitaba al herraje de animales, sino también a la cura de los de labor (vacas, bueyes, etc.) que lo necesitasen.

El Potro de Herrar está formado por los siguientes elementos: los monolitos de piedra clavados en el suelo como sostén de toda la estructura y que no hay que confundir con las piedras de menor altura utilizadas para sostener, doblada, la pata del animal; el yugo de madera, o ubio, que retenía a éste por su cabeza; y los travesaños de madera a los que, mediante cinchas, se ataba el animal.

Localización: Junto a la Calle de la Soledad. 28190 Montejo de la Sierra

Toril

Establo en el que se guardaba el semental, el único toro encargado de cubrir a las vacas del pueblo y la paja del Concejo. Es de planta cuadrada, cubierta a dos aguas y tiene los muros construidos de mampostería con refuerzos de sillares en las esquinas. Cuenta con cuatro puertas en el lateral Este, vanos de ventilación/iluminación en lados Norte y Sur y ningún hueco en el Oeste.

Junto al toril, se extendía el conocido como Prado del Concejo, un espacio en el que se encerraba a los animales que hubieran dañado las fincas y sembrados de otros propietarios hasta que los dueños de aquellos pagasen los perjuicios causados.

Actualmente, el toril se ha remodelado para servir de Centro de Acceso Público a Internet (CAPI) en la población.

Localización: Junto a la Calle de la Soledad. 28190 Montejo de la Sierra

Horno Suspendido

La cocina, al ser la única que disponía de calor, se articulaba como la pieza central de la vivienda, en la que se reunía la familia a realizar las tareas propias de la casa, comer, o solamente tener un agradable rato de conversación.

Las cocinas de estas viviendas contaban con los llares (fogones) en donde cocinar los alimentos y el horno en el que elaborar el pan, siendo un ejemplo de este último el Horno suspendido que vemos en la fotografía adjunta y que podemos contemplar.

Localización: Callejón que comunica la Avenida de Madrid con el Callejón del Turco. 28190 Montejo de la Sierra

El Hayedo

Dentro del término de Montejo de la Sierra se encuentra el Hayedo de Montejo de la Sierra, espacio protegido de la Comunidad de Madrid en relación a la presencia de hayas y robles longevos que encontraron en este espacio unas condiciones idóneas para la existencia de este bosque que representa el más meridional de la península.

El Hayedo de Montejo, cuyo comienzo se encuentra en una ladera cercana al nacimiento del río Jarama, se extiende a lo largo de 250 hectáreas de terreno situadas en los montes de El Chaparral y de La Solana, aunque es únicamente en el primero donde se encuentran manchas puras de hayedo.

La historia del hayedo como parte de Montejo se inicia el 23 de julio de 1460, cuando los vecinos del pueblo compran el monte de El Chaparral

LocalizaciónCalle la Castilla, 28190 Montejo de la Sierra, Madrid

Área Recreativa

El Área Recreativa de Montejo de la Sierra es el punto más cercano al Hayedo de Montejo. Se encuentra retirado del pueblo, tras el desvío del Cardoso. El entorno natural en el que se encuentra te permitirá olvidar los agobios y prisas de la ciudad gracias al relajante bosque que lo rodea.

¡Nueva Apertura del Espacio Natural Área Recreativa La Dehesilla!

Localización: Ctra M-139 (Puerto del Cardoso), Km 3,100
Montejo de la Sierra 28190

Ubicación de Todos los Lugares de Interés para hacer Turismo Cerca de Madrid

Te ofrecemos un callejero con los lugares de Montejo de la Sierra marcados, además te permite ver a vista de pájaro, el pueblo y alrededores con imágenes actualizadas para realizar turismo cerca de Madrid

Capital de la Andalucita

El alemán Gottlob Werner halló y designó este silicato de aluminio en el pueblo serrano, emporio minero desde el XVIII
Madrid comparte hoy con Asturias el tercer puesto entre las provincias españolas con mayor variedad de minerales, que son Badajoz y Cáceres. En todo el sur madrileño abundan ópalos, ágatas y numerosas variantes del cuarzo que, en su cualidad ahumada, muestra gemas muy bellas en Valdemanco. Allí y en El Berrueco menudea también el cristal de roca y otros cuarzos preciosos, como las amatistas, de cálido color vino corinto.

Incluso el berilo, mineral del que se extrae la esmeralda, se da con cierta abundancia en la zona del valle de Cuelgamuros -históricamente, Cuelga Moros-, próxima a San Lorenzo de El Escorial.

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Son Vicálvaro y Vallecas los emporios mineros de Madrid. Albergan quizá los más importantes yacimientos del mundo de sepiolita. Se trata de una arcilla yesífera conocida como espuma de mar, empleada para la fabricación de pipas de fumar, piensos para la alimentación de animales, así como excipiente de medicamentos y componentes de aislamiento eléctrico. Cosa curiosa, con la sepiolita se fabrican camas para gatos, de muy elevada demanda en Inglaterra. Dos empresas, con filiales en las principales capitales europeas, explotan estos yacimientos. Los minerales no industriales, sin embargo, apenas se extraen ya del otrora prolífico subsuelo madrileño, aquejado también por la crisis estructural de la minería, que ha cerrado numerosas explotaciones en las últimas décadas.

Pero hubo una vez en la que Madrid y su provincia fueron, por unos meses, un pujante y seductor Eldorado. Noticias fragmentarias de presuntas riquezas en gemas deslumbrantes corrieron de boca en boca por las principales cortes de Europa. Era el año de gracia de 1773. Los rumores entonces desatados hallaron su caldo de cultivo al calor de la fiebre científica contagiada a la Corte de Madrid por el rey-alcalde Carlos III. Su amparo a los estudiosos y a los sedientos de saberes, ingenieros, arquitectos, botánicos, zoólogos y hombres de ciencia en general, atrajo hacia el reclamo de la Corte de Madrid, primero, y al del pueblecito boscoso de Montejo de la Sierra, después, a una de las grandes figuras de la mineralogía de todos los tiempos: Abraham Gottlob Werner, nacido presumiblemente en la localidad sajona de Werhau, cerca de Görlich, en 1749, que destacaría años después como inspector de la Academia de Minas y profesor de Minería del emporio alemán de Freiberg.

La región donde se halla esta ciudad alemana gozaba a la sazón de la tenencia de hasta dos centenares de yacimientos de otros tantos minerales. Desde allí sus gentes expandían su ansiedad descubridora hasta los confines meridionales del Viejo Continente como un reguero esperanzado de bonanza. Werner, atraído por las noticias que le llegaban desde Madrid, se desplazó hasta la localidad montejana y el pueblo vecino de El Cardoso, en Guadalajara, para realizar sus indagaciones mineras, según Javier García Guinea, investigador del Consejo Superior de Investigacioneas Científicas, experto en piedras preciosas.

Era entonces Werner un treintañero ilusionado. De sus estudios y experimentos surgiría un hallazgo singular. Tal fue el descubrimiento -y el curioso bautizo científico aquí – de la andalucita, un silicato de aluminio de colores rosa, marrón, gris y blanco, que engastaba sus hasta entonces desconocidas gemas de simetría en forma de rombos y fluorescencia verdosa en el subsuelo de la sierra septentrional madrileña, surcada por una faja de esquistos de dos kilómetros de anchura donde este raro mineral se encajaba. La prosperidad que el adverso discurrir negaba en la superficie a los predios de Montejo de la Sierra -sólo teñidos de esplendor en el otoño con el fulgor de las copas amarillentas de sus árboles- el subsuelo la regalaba copiosamente encajada en los rincones de las rocas metamórficas que dibujaban con sus trazos un desafiante paisaje.

De los trabajos de Werner, que llegaría a ser el autor de una revolucionaria Nueva teoría de los filones, publicada en la Corte de Dresde el 20 de noviembre de 1791 y traducida al español en 1802, surgió la detección en la sierra madrileña de otras gemas, como las distenas, de color azul o amarillo verdoso, cuya doble dureza le confería grandes dificultades para ser lapidada, además de almandinos, estaurolitas y sillimanitas.
El hecho de que el mineral hallado en Montejo de la Sierra fuera bautizado como andalucita es hoy todo un enigma, provocado quizá por las confusiones geográficas de la época que habrían llevado a Werner a considerar Montejo perteneciente a Andalucía. Una fuente del Instituto Geominero, en la calle de José Abascal, 23, señala irónicamente: ‘El aragonito fue denominado de esta manera por haber sido descubierto por científicos forasteros en Molina de Aragón, si bien esta localidad se halla en la provincia de Guadalajara’.

En los subsuelos de Montejo y de Horcajuelo de la Sierra, así como en El Molar, abunda otro de los minerales más espectaculares por su brillo: la moscovita. No lejos de allí, en La Cabrera, existen grandes extensiones de laumonita, al igual que en Valdemanco, mientras que Hoyo de Manzanares ha sido escenario del hallazgo de grandes contingentes de wolframita, muy apreciada durante las etapas bélicas por su elevado punto de fusión, apto para la fabricación de cañones y fuselajes.

De todos estos yacimientos da cuenta la exposición permanente de minerales, desglosados por comunidades autónomas, que cobija uno de los grandes desconocidos de los trayectos culturales y científicos de la ciudad: el Instituto Geominero de Madrid, al que es posible acceder gratuitamente, de lunes a sábados, entre las 9.00 y las 14.00.

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